La guerra afecta a las personas y a la naturaleza. Hasta ahora, aproximadamente el 30% de los lugares protegidos de Ucrania se han visto afectados por la guerra. Recientemente, la situación ha empeorado tras la destrucción de la presa de Kokhovka, en el río Dnipro, la mayor del país. La inundación, destinada a interrumpir las operaciones militares en desarrollo, ha afectado colateralmente a todas las áreas protegidas situadas río abajo, incluidos cinco parques nacionales, dos sitios Ramsar y una reserva de la biosfera. Además, el Parque Natural Nacional del Bajo Dnipro, el mayor del país, ha sido arrasado. El impacto medioambiental de la destrucción intencionada de la presa es catastrófico y un ejemplo de utilización de los recursos naturales como arma.
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