Desde finales del siglo XX, la población cantábrica de oso pardo se está recuperando gracias a los esfuerzos de conservación aplicados sobre la especie y su hábitat y al cambio hacia una percepción más positiva y favorable entre los habitantes de las zonas oseras. Esta recuperación produjo un aumento importante del número de osas reproductoras en las áreas de presencia habitual, pero también una mayor presencia de osos nuevos que se dispersan hacia nuevas zonas, favoreciendo la conexión entre los núcleos reproductores y la expansión hacia territorios en los que estuvo ausente muchos años. Este es el caso de la Sierra del Courel, la donde la especie está regresando después de un pequeño paréntesis histórico en el que desapareció de este territorio. El proyecto Life Oso Courel se desarrolla en las montañas del Courel para favorecer el asentamiento de la especie y compatibilizar su presencia con las actividades humanas en el territorio.
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